¡Gloria! – Cuando el feminismo de cartón se viste de época
¡Gloria!, el debut de Margherita Vicario, intenta ser un canto feminista a las compositoras olvidadas por la historia, pero termina siendo un pastiche de ideas a medio desarrollar. Con un guion que simplifica en exceso sus temas y una estética que se esfuerza demasiado por ser moderna, la película se queda en un híbrido extraño entre un musical juvenil y un drama histórico sin sustancia.
Una premisa interesante que se ahoga en clichés
La historia sigue a una joven sirvienta en un internado musical del siglo XIX que esconde un talento descomunal. La idea podría haber dado para una historia de superación potente, pero en lugar de eso, el guion se apoya en una narrativa prefabricada y un tono que parece más propio de un telefilme que de una película que compitió en Berlín.
Un guion sin riesgo y un mensaje diluido
Aunque la película se presenta como una reivindicación feminista, su discurso se queda en la superficie. En lugar de construir una historia compleja sobre las barreras que enfrentaban las mujeres en la música, el film opta por la vía fácil: convertir todo en un cuento de hadas sin peso dramático. Se nota el intento de hacer algo moderno y accesible, pero el resultado es un producto que banaliza su propio mensaje.
Un reparto comprometido, pero limitado por el material
El elenco femenino tiene química y se esfuerza por dar vida a los personajes, pero no pueden hacer milagros con un guion tan plano. La protagonista transmite carisma, pero sus conflictos nunca llegan a sentirse reales. Las relaciones entre los personajes, que podrían haber sido el alma de la película, se quedan en trazos gruesos sin matices.
Actuaciones decentes en una película que no les hace justicia
A pesar de los esfuerzos del reparto, la falta de profundidad en la escritura de los personajes hace que sus interpretaciones se sientan desaprovechadas. La dirección de Vicario es enérgica, pero parece más preocupada por la estética que por dotar de emoción genuina a la historia.
Estética pop en una película que no encuentra su identidad
Uno de los aspectos más comentados de ¡Gloria! es su choque entre ambientación de época y una puesta en escena que intenta ser rompedora. La fotografía de Gianluca Palma es vistosa y la banda sonora de Davide Pavanello tiene momentos llamativos, pero en conjunto la película nunca encuentra un equilibrio entre lo clásico y lo moderno.
¿Una apuesta arriesgada o un batiburrillo de estilos?
En su intento de ser fresca y actual, la película sacrifica coherencia tonal. Los números musicales tienen cierta energía, pero se sienten más como un truco que como una decisión artística bien pensada. Más que una obra con identidad propia, parece un popurrí de influencias que nunca terminan de encajar.
Conclusión: Un intento fallido de cine reivindicativo
¡Gloria! no es un desastre absoluto, pero sí una película decepcionante. Quiere ser feminista, pero no profundiza en su mensaje. Quiere ser un musical, pero no tiene un hilo conductor sólido. Quiere ser innovadora, pero sus riesgos son más estéticos que narrativos. En definitiva, una propuesta que prometía mucho más de lo que finalmente ofrece.
Nota final: Tan vistosa como olvidable
Aunque puede ser disfrutable para un público poco exigente, lo cierto es que ¡Gloria! es una película que se pierde en sus propias pretensiones. No es un homenaje digno a las mujeres compositoras, ni una revolución dentro del género. Es, en el mejor de los casos, una película anecdótica con buenas intenciones pero sin fuerza.