A Real Pain

A Real Pain – Entre el drama y la risa incómoda

A Real Pain, la segunda película dirigida por Jesse Eisenberg, es una comedia dramática que mezcla el humor incómodo con un profundo viaje emocional. Acompañado de un brillante Kieran Culkin, Eisenberg nos sumerge en un recorrido por la memoria, la identidad y el peso del pasado, con un tono que oscila entre la sátira y la introspección.

Un viaje emocional entre la comedia y el dolor

La historia sigue a dos primos que viajan a Polonia tras la muerte de su abuela para conocer sus raíces y sumergirse en la historia del Holocausto. Lo que comienza como una road movie ligera pronto se transforma en una exploración de la memoria colectiva y las heridas familiares no cerradas.

Un equilibrio complicado

Eisenberg juega con el equilibrio entre lo cómico y lo trágico, logrando momentos genuinamente divertidos sin perder de vista el trasfondo doloroso de la historia. Sin embargo, hay escenas en las que la mezcla de tonos no termina de cuajar, lo que puede generar cierta desconexión en algunos espectadores.

Kieran Culkin se roba la película

Si bien Eisenberg cumple como actor y director, Kieran Culkin brilla con luz propia. Su personaje, Benji, es una combinación de sarcasmo, vulnerabilidad y cinismo que hace que cada escena en la que aparece sea impredecible. Su interpretación es el alma de la película y aporta una profundidad que eleva el guion.

Una actuación memorable

Desde sus días en Succession, Culkin ha demostrado su capacidad para interpretar personajes complejos con una facilidad asombrosa, y aquí no es la excepción. Su química con Eisenberg es innegable y su actuación equilibra a la perfección el humor y el drama.

Un guion inteligente con momentos de altibajos

El guion de Eisenberg destaca por su agudeza y su capacidad para abordar temas difíciles con sensibilidad, pero a veces se siente demasiado calculado. Hay momentos en los que la historia parece contenerse demasiado, evitando profundizar en el peso del trauma histórico en favor de la dinámica entre los protagonistas.

Una exploración agridulce del pasado

La película funciona mejor cuando se centra en las relaciones personales y en cómo el pasado afecta a cada personaje de manera distinta. Sin embargo, algunas situaciones resultan forzadas y no todas las escenas logran transmitir la carga emocional que el tema requiere.

Un final que deja huella

Sin entrar en spoilers, A Real Pain cierra con una nota agridulce que encapsula perfectamente el mensaje de la película. No es un desenlace explosivo ni melodramático, pero es lo suficientemente potente como para resonar después de que los créditos han rodado.

Un cierre sutil pero efectivo

Eisenberg demuestra que tiene una voz única como director y guionista, apostando por una conclusión que evita el sentimentalismo fácil y deja al espectador con una sensación de reflexión más que de resolución.

Nota final: Un viaje emocional con momentos brillantes

A Real Pain es una película que navega hábilmente entre la comedia y el drama, aunque no siempre acierte en su mezcla de tonos. Kieran Culkin se roba la función con una actuación espectacular, mientras que Eisenberg sigue consolidando su estilo como cineasta. No es perfecta, pero es una historia que merece ser vista, tanto por su ingenio como por su capacidad de emocionar.

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