Babygirl

Babygirl – Entre la provocación y el cliché

Halina Reijn regresa con un thriller erótico que intenta recuperar el espíritu de los clásicos del género, pero sin lograr del todo su propósito. Babygirl es una mezcla entre el morbo de Unfaithful (2002) y la estética sofisticada de Eyes Wide Shut (1999), con una Nicole Kidman que se entrega por completo a un personaje que podría haber sido mucho más interesante si el guion no se quedara atrapado en su propia grandilocuencia.

Mucho ruido, poco fuego

La historia de una mujer poderosa que encuentra su liberación sexual en la sumisión es un tema que podía dar para una exploración provocadora. Sin embargo, el problema de Babygirl es que se cree mucho más profunda de lo que realmente es. Quiere abrir debates sobre el poder, el deseo y el consentimiento, pero lo hace de manera torpe, sin la mordacidad necesaria ni la osadía suficiente para ir más allá del cliché. Hay escenas que parecen querer ser transgresoras, pero que en realidad no aportan nada nuevo y hasta rozan lo ridículo.

Nicole Kidman, la gran salvadora

Si la película se mantiene a flote es gracias a Nicole Kidman, que da una de sus interpretaciones más arriesgadas en años. Su Romy es una mujer atrapada entre el control y la entrega, y Kidman logra transmitir esa lucha interna con una sutileza que el guion no siempre le permite. Harris Dickinson cumple con su papel de amante joven y misterioso, aunque su personaje es más una fantasía que una figura realista. Antonio Banderas, por otro lado, está completamente desaprovechado, reducido a un marido cliché que apenas tiene impacto en la trama.

Un thriller erótico que no se atreve a morder

La película tiene momentos de gran estilo visual y una banda sonora que crea una atmósfera adecuada, pero la tensión se diluye en un tercer acto predecible y exagerado. Babygirl quiere jugar con los límites del deseo, pero nunca se atreve a cruzarlos del todo. Es una película que quiere ser polémica, pero que termina siendo inofensiva.

Nota final: Un thriller erótico que no se atreve a serlo

Babygirl es un intento fallido de revitalizar el género, con una historia que nunca llega a ser tan escandalosa ni tan profunda como cree. Kidman hace lo que puede para elevarla, pero el guion y la dirección la dejan atrapada en un relato más vacío de lo que aparenta.

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