Bambi, una vida en el bosque

Bambi, una vida en el bosque – Entre la naturaleza y la indiferencia

Bambi, una vida en el bosque es una nueva adaptación de la novela de Felix Salten, alejándose del icónico clásico animado de Disney para ofrecer un enfoque más naturalista y contemplativo. Dirigida por Michel Fessler, la película busca capturar la belleza del bosque y la vida salvaje, pero en su intento de ser un relato poético, termina por quedarse en tierra de nadie.

Un Bambi sin emoción

A diferencia de la versión animada, este Bambi se presenta con un tono más documental, siguiendo al joven cervatillo en su aprendizaje de la vida en el bosque. La historia mantiene los eventos clave de la novela, pero la narrativa es más bien minimalista, sin apenas desarrollo emocional ni momentos memorables.

¿Película o documental?

Uno de los problemas de la película es que no logra definir su identidad: por momentos parece un documental de National Geographic, con una voz en off que explica lo que estamos viendo, pero sin el dinamismo necesario para enganchar al espectador. La falta de diálogos y la frialdad de la narración hacen que la historia avance sin generar la conexión emocional que se espera de una historia como esta.

Visualmente hermosa, narrativamente plana

Si hay algo que destacar es la fotografía. Los paisajes del bosque están filmados con una delicadeza impresionante, capturando la majestuosidad de la naturaleza con planos cuidados y una luz que realza cada estación del año. Sin embargo, la belleza visual no es suficiente para sostener una película que carece de alma.

Un despliegue estético sin impacto

La estética recuerda a producciones como Kina y Yuk, pero sin la intensidad necesaria para dejar huella. La película se queda en la superficie, sin profundizar en la relación de Bambi con los demás animales del bosque ni en el impacto de la pérdida de su madre.

Un ritmo excesivamente pausado

La mayor debilidad de Bambi, una vida en el bosque es su ritmo. La película avanza con una lentitud extrema, lo que puede hacer que el espectador pierda el interés rápidamente. La ausencia de una trama sólida o de conflictos emocionales bien desarrollados convierte el visionado en una experiencia monótona.

Un metraje corto que se hace largo

A pesar de durar solo 77 minutos, la película se siente más extensa de lo que realmente es. La falta de dinamismo y la repetición de escenas contemplativas hacen que el tiempo parezca estancado, dejando la sensación de que la historia no avanza.

Un desenlace sin impacto

El final de la película llega sin sorpresa ni emoción. Aunque el destino de Bambi sigue siendo el mismo que en la historia original, la forma en la que se presenta carece de la fuerza dramática necesaria para conmover al público. En lugar de un clímax impactante, la película simplemente termina, dejando una sensación de indiferencia.

Un cierre sin trascendencia

Lo que debería ser una historia de crecimiento y superación se queda en una simple observación pasiva de la vida salvaje. Sin una construcción emocional sólida, el desenlace pierde cualquier tipo de impacto narrativo.

Nota final: Un intento fallido de reinventar un clásico

Bambi, una vida en el bosque es una película que, a pesar de su belleza visual, no logra emocionar ni enganchar. Su indecisión entre ser un relato cinematográfico o un documental la deja en un terreno ambiguo que no convence del todo. Para los amantes de la naturaleza, puede ser una experiencia visualmente agradable, pero aquellos que busquen una historia con la carga emocional del clásico de Disney se encontrarán con una película fría y distante.

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