La fiebre de los ricos – Una gran idea atrapada en su propio concepto
Galder Gaztelu-Urrutia regresa con otra propuesta distópica después de “El Hoyo”, pero esta vez con un resultado más irregular. “La fiebre de los ricos” parte de una premisa fascinante: un virus que solo afecta a los más adinerados, convirtiendo la riqueza en una sentencia de muerte. El problema es que la película parece más interesada en la superficie de su concepto que en desarrollarlo a fondo.
Una crítica social que no termina de explotar
El punto de partida es brillante y carga con una sátira que podría haber sido demoledora: la élite mundial, intocable e inalcanzable, de repente se ve acorralada por una enfermedad que ataca su propia condición. A medida que la infección se propaga y las fortunas se convierten en un lastre, la película insinúa interesantes reflexiones sobre el capitalismo, la desigualdad y el pánico colectivo.
Sin embargo, a medida que avanza la historia, el guion no sabe muy bien qué hacer con su planteamiento. Se pierden oportunidades de explorar el impacto social de la crisis, de desarrollar la desesperación de los personajes y de llevar la historia más allá de su premisa inicial. Las ideas están ahí, pero no terminan de desarrollarse.
Dirección efectiva, pero sin el impacto de “El Hoyo”
Visualmente, la película tiene momentos potentes. Gaztelu-Urrutia maneja bien la tensión, con una puesta en escena que transmite la paranoia y la decadencia del mundo que retrata. El diseño de producción hace un buen trabajo mostrando el lujo convertido en jaula y cómo el orden social se desmorona poco a poco.
El problema es que el ritmo es irregular. Hay momentos de tensión bien logrados, pero también otros donde la historia se estanca. Algunas escenas se alargan sin necesidad, restándole impacto al conjunto y haciéndola menos efectiva de lo que podría haber sido.
Personajes sin fuerza y actuaciones desaprovechadas
El reparto, encabezado por Mary Elizabeth Winstead, cumple con su trabajo, pero ninguno de los personajes resulta realmente memorable. Winstead hace lo que puede con su papel, pero su personaje no tiene suficiente profundidad ni desarrollo para que su conflicto resulte realmente impactante.
El resto del elenco está compuesto por actores competentes, pero sus personajes son más funcionales que orgánicos. No hay un vínculo emocional real con ellos, lo que hace que las situaciones de tensión no terminen de funcionar como deberían.
Conclusión: Una buena idea sin suficiente desarrollo
“La fiebre de los ricos” tenía todos los ingredientes para ser una gran película: una premisa llamativa, una crítica social afilada y un director con talento para la tensión y la metáfora. Sin embargo, el resultado final se siente más bien como una oportunidad desaprovechada.
Si bien tiene momentos de brillantez y plantea ideas interesantes, la ejecución deja que desear. No alcanza el impacto ni la fuerza de “El Hoyo”, quedándose en un thriller con mensaje que no termina de aprovechar su potencial. Para los amantes de la ciencia ficción con carga social, puede ser una experiencia intrigante, pero para quienes busquen una distopía contundente y bien desarrollada, puede quedarse corta.
Nota final: Una distopía con grandes ideas, pero sin la contundencia necesaria
“La fiebre de los ricos” es un film con una propuesta prometedora que, desafortunadamente, no llega a estar a la altura de su potencial. Con un ritmo desigual y personajes poco desarrollados, la película se siente más como un concepto llamativo que como una historia bien construida.