Mala influencia – Un thriller romántico que no tiene nada de thriller
Hay películas que, sin ser originales, consiguen al menos entretener con carisma o tensión. “Mala influencia” no es una de ellas. La premisa es clara: la “chica buena” y el “chico malo” cruzan caminos en un entorno de misterio y peligro. Pero cuando los clichés se acumulan sin el más mínimo esfuerzo por darles vida, el resultado es un producto plano y olvidable.
Un guion genérico que no sabe qué historia contar
La historia sigue a Reese, la hija de un empresario poderoso que empieza a recibir amenazas anónimas, y Eros, un delincuente juvenil que es contratado como su guardaespaldas. Hasta aquí, todo suena como el inicio de un thriller con tintes de romance. El problema es que ni el romance ni el thriller funcionan. La relación entre ambos se siente forzada y sin evolución, con interacciones mecánicas y frases sacadas de cualquier fanfic de Wattpad.
Por otro lado, el supuesto suspense se desinfla rápidamente. Las amenazas contra Reese son meros pretextos para desarrollar una trama que nunca genera verdadera intriga ni peligro. Todo es tan predecible que a mitad de la película ya puedes anticipar cada giro y su desenlace.
Personajes vacíos y actuaciones sin alma
El problema no es solo el guion, sino también unos personajes que parecen sacados de un manual de tópicos juveniles. Reese es la típica chica rica con una vida “perfecta” que, por alguna razón, se siente atraída por el peligro. Eros es el clásico chico problemático con un pasado oscuro, pero sin profundidad ni desarrollo real.
Las interpretaciones tampoco ayudan. Eléa Rochera cumple con lo mínimo, pero su personaje no le da material para destacar. Alberto Olmo, en el papel de Eros, intenta aportar intensidad, pero su personaje es tan artificial que nunca llega a transmitir verdadera emoción. El resto del elenco se limita a cumplir con estereotipos: el padre distante, los amigos superficiales y los antagonistas que parecen sacados de un drama adolescente barato.
Un apartado técnico sin personalidad
Si al menos la película destacara visualmente, podría compensar sus carencias narrativas. Pero la fotografía, el montaje y la banda sonora son completamente genéricos. Las escenas de instituto, fiestas y ambientes “peligrosos” carecen de identidad, repitiendo la misma estética videoclipera que hemos visto en mil películas juveniles.
El sonido tampoco ayuda. La música intenta ser moderna y envolvente, pero se siente forzada y, en ocasiones, hasta molesta. Los momentos que deberían generar tensión o emoción quedan en nada por culpa de una dirección sin carácter.
Nota final: Un thriller sin emoción y un romance sin química
“Mala influencia” es un cúmulo de ideas recicladas sin ningún esfuerzo por hacerlas interesantes. Un guion flojo, personajes sin alma y una puesta en escena sin estilo hacen que esta película sea una experiencia frustrante. Ni engancha como thriller ni emociona como romance.
Si buscas un entretenimiento ligero y sin exigencias, puede que encuentres algo de valor en su estética y su elenco atractivo. Pero si esperas algo con profundidad, tensión o innovación, es mejor que mires en otra dirección.