Mary and Max

Mary and Max – Una obra maestra de la animación adulta

Es difícil encontrar películas animadas que aborden temas complejos con la sensibilidad y crudeza con la que lo hace Mary and Max. Adam Elliot, conocido por su Oscar al cortometraje Harvey Krumpet, traslada su estilo artesanal a este largometraje único, conmovedor y brutalmente honesto. Lo que podría haber sido una historia convencional de amistad se convierte en un relato profundo sobre la soledad, la salud mental y la conexión humana.

Una historia de amistad como pocas

La película sigue la correspondencia entre Mary, una niña australiana de ocho años, y Max, un hombre obeso y con síndrome de Asperger que vive en Nueva York. A lo largo de los años, sus cartas construyen un vínculo inquebrantable que atraviesa momentos de ternura, tragedia y desesperanza. Sin sentimentalismos baratos, la película presenta una visión cruda pero realista de la vida, donde la amistad es un refugio, pero no una solución mágica a los problemas.

Una animación con alma

La animación en stop-motion es una obra de arte en sí misma. Los personajes tienen un diseño grotesco pero lleno de expresión, y los escenarios reflejan a la perfección la melancolía de sus vidas. Los colores apagados en la vida de Mary contrastan con la paleta oscura y gris de Max, visualizando la distancia emocional que los separa. La narración de Barry Humphries aporta una textura adicional a la historia, dotándola de un tono casi literario.

Humor negro y una tristeza real

Lo que hace especial a Mary and Max es su capacidad para equilibrar el humor negro con la tragedia. No tiene miedo de explorar la depresión, el alcoholismo, la ansiedad y la soledad, pero lo hace con un toque de ironía que impide que el espectador se hunda en el pesimismo. Es una película que te hace reír y llorar con la misma intensidad.

Un relato para adultos que deberían ver todos

Aunque es animación, está claro que no es un filme infantil. Sus temas, su tono y su narrativa la convierten en una obra profundamente madura. Es una película que habla de la vida sin endulzarla, pero con la calidez suficiente para dejar una huella en el espectador. Su recepción ha sido unánimemente positiva, y no es de extrañar que se haya convertido en un clásico de culto.

Nota final: Una joya animada imprescindible

Mary and Max es una película rara, hermosa y desgarradora. Es una carta de amor a la amistad y una reflexión sobre las imperfecciones humanas. Con una narrativa magistral y una animación detallada, es una de las películas más emotivas y valientes que el cine de animación nos ha dado. Si no la has visto, es hora de que lo hagas.

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