Old Boy

Oldboy – Venganza, desesperación y una brutalidad inolvidable

Es difícil hablar de Oldboy sin sentir un escalofrío. Park Chan-wook no solo dirigió una de las mejores películas de venganza de todos los tiempos, sino que creó una obra que sigue impactando dos décadas después. Con una narrativa tan hipnótica como retorcida, la película es un laberinto de violencia, culpa y redención, donde cada giro de la historia es un puñetazo directo al espectador.

Un relato que atrapa desde el primer minuto

La premisa es tan intrigante como brutal: Oh Dae-su, un hombre común y corriente, es secuestrado y encerrado en una habitación sin explicación alguna durante 15 años. Su único contacto con el mundo exterior es un televisor, hasta que un día es liberado sin más. La pregunta es inevitable: ¿por qué? Y la respuesta, cuando llega, es un mazazo emocional que pocos olvidarán.

Un despliegue visual y narrativo impresionante

Desde su icónica escena del pasillo filmada en un único plano secuencia hasta los monólogos desesperados de su protagonista, Oldboy demuestra el dominio absoluto del lenguaje cinematográfico por parte de Park Chan-wook. Cada encuadre, cada sombra y cada golpe están calculados al milímetro para sumergirnos en la angustia de Oh Dae-su. La fotografía de Jung Jung-hoon es fría y opresiva cuando debe serlo, y explosiva cuando la violencia estalla.

Choi Min-sik: una actuación descomunal

Si la dirección es brillante, la interpretación de Choi Min-sik es de otro planeta. Su transformación física y emocional a lo largo de la película es algo que pocas veces se ve en el cine. Desde el desconcierto inicial hasta el paroxismo de furia y desesperación, su actuación es brutal, desgarradora y completamente inolvidable. Yoo Ji-tae, como el enigmático villano, también brilla en un papel tan elegante como aterrador.

Una historia de venganza que va más allá del género

Lo que hace a Oldboy tan especial no es solo su violencia estilizada o su ritmo implacable, sino su capacidad para explorar los límites de la moralidad y la identidad. No es solo una película de venganza; es una reflexión sobre el castigo, el destino y la autodestrucción. El final, demoledor y ambiguo, sigue generando debates y análisis, consolidando su estatus de obra maestra moderna.

Nota final: Una obra maestra incómoda e inolvidable

Oldboy es violenta, poética y perturbadora. No es una película para todos los públicos, pero si entras en su juego, te dejará sin aliento. Con una dirección impecable, un protagonista descomunal y un guion afilado como una cuchilla, sigue siendo una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo. Un clásico imperecedero que se siente tan impactante como en su estreno.

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